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May 18

Versalia, Noches de Ágora

El próximo jueves 24 de mayo comienza un ciclo de lecturas titulado Versalia, Noches de Ágora en la Sala El Cachorro de Sevilla a las 20 horas
 
Jueves 24 de mayo
 
Retales de Ana M. ª Saldaña
 
Tiffany's de M.ª Jesús Soler Arteaga
 
 
Jueves 31 de mayo
 
Inventario de deshaucios de Anabel Caride Pérez
 
Tiempos precarios de Rocío Hernández
 
 
Viernes 1 de junio
 
Chatarra de Virginia Salas Ruano
(por determinar) Lorena Salas Ruano
 
 
April 29

Revista Aldaba

El miércoles 2 de mayo en la librería sevillana Casa del libro se presenta el número 3  de la revista Aldaba, editada por la asociación artístico-literaria Itimad.
April 07

Mester de Vandalia

El próximo viernes 13 de abril a las 19:30 en el Aula de Grados de la Facultad de Filología de Sevilla se presentará la revista Mester de Vandalia y contará con la presencia de M.ª Jesús Fuentes, su directora y los miembros de Ágora: Rocío Hernández, Lorena Salas, Virginia Salas,  Ana M. ª Saldaña y M. ª Jesús Soler.
No faltéis.
March 06

Noticias

-El próximo número de la revista Ágora se publicará entre marzo y abril, junto con él se publicará el n.º dos de la colección Cuadernos de Ágora llevará por título Re-creaciones y su autora es Lorena Salas Ruano.
-Del poemario Ciudad imposible de M.ª Jesús Soler se ha publicado una plaquette titulada At the end of the day, selección de poemas en español con sus correspondientes versiones  en inglés realizadas por el profesor de la Texas Tech University Curtis Bauer, que se ha ocupado de la edición.
 
-El 13 de marzo de 2007 a las 19:30 en el Colegio Mayor Guadalupe de Madrid Santiago Tena recitará sus nuevos poemas.
 
-El 14 de marzo de 2007 a las 20:00 en la Casa del libro de Sevilla, Mercedes Arriaga presentará la antología Palabras, palabras, palabras... Poetas románticas sevillanas de cuya edición se ha encargado M. ª Jesús Soler.
 
January 20

Cecilia Quilez publica Un mal ácido

Presentación del libro de poesía: “UN MAL ÁCIDO”,

de Cecilia Quílez

 

 

El próximo jueves 25 de enero a las 20 horas, la Sala Ramón Gómez de la Serna del Círculo de Bellas Artes acogerá la presentación del segundo libro de poemas de Cecilia Quílez “Un mal ácido”, publicado en la Colección Torremozas. Intervendrán en la presentación junto a la autora: Juan Carlos Mestre, Beatriz Russo y Marta Porpetta.

 

 

 

Cecilia Quílez (Cádiz, 1965) publicó en 2004 su primer libro de poemas “La posada del Dragón” con la editorial Huerga & Fierro. Próximamente publicará un libro de poemas desarrollado en su juventud bajo el título “Dos ventanas” y un poemario que llevará por título “Lírica para lagartos”. En la actualidad, trabaja en su primera novela.

 

 


 

December 27

FELICES FIESTAS

FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO 2007
November 03

Antología de poetas andaluces

6 30 de octubre de 2006 La gaceta

Tres poetas jaliscienses,

Raúl Bañuelos, José

Bru y Dante Medina,

seleccionaron lo mejor

de Andalucía para editar

dos antologías, una de

poesía y otra de cuento,

que serán presentadas en

la FIL

literatura

ADrIANA NAvArro

Como homenaje a la literatura andaluza,

la Universidad de Guadalajara editará

dos antologías, una de poesía y otra de

cuento, de autores de esa comunidad

autonómica de España, que serán presentadas

en el marco de la 20 Feria Internacional del Libro,

a inaugurarse el próximo 25 de noviembre.

Los poetas jaliscienses Raúl Bañuelos, Dante

Medina y José Bru, adscritos al Departamento

de Lenguas Modernas del Centro Universitario

del Ciencias Sociales y Humanidades

(CUCSH), fueron los encargados de hacer el

prólogo y la selección de cuentos y poesía.

Los tres poetas viajaron a Andalucía para

traer lo mejor de los escritores vivos españoles,

y encontraron que tanto la poesía como el

cuento han localizado en los autores del sur de

España un lugar dónde crecer y manifestarse

en su máxima expresión.

Los libros, titulados Cuento vivo de Andalucía

y Poesía viva de Andalucía, son una

muestra de la calidad de las letras españolas y

reúnen diversos temas, estilos y autores muy

placenteros de leer.

Para realizar la antología, localizaron a más

de 300 autores de poemas y más de 200 de

cuentos, en ediciones y colecciones tanto institucionales

como independientes.

Después de seleccionar lo mejor, la antología

de cuento rescató a 127 narradores, contenidos

en 680 páginas, y la de poesía, a 200 poetas,

en 700 páginas, explicó Dante Medina.

Para la elaboración de los libros, contaron

con el apoyo, en España, del Ayuntamiento de

Punta de Umbría, la Fundación Juan Ramón Jiménez

y el Centro Cultural Generación 27, y en

México, de la Universidad de Guadalajara y la

Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

José Bru comentó que en el libro de cuento,

“la temática es inmensa, pese a que la selección

que por criterios de espacio se tuvo que

reducir a un cuento por autor y a una extensión

máxima de 14 páginas, los lectores del libro de

cuentos podrán encontrar desde cuentos fantásticos,

románticos, costumbristas, kafkianos

y hasta humoristas”.

Por su parte, Raúl Bañuelos explicó que la

antología de poesía reúne a poetas de todas las

provincias de Andalucía, desde Sevilla, Málaga,

Córdoba, Granada, Cádiz y Huelva, hasta Almería,

para darnos un contexto amplio de lo que

se produce en la actualidad en aquel lugar de

España.

“Los poetas actuales recuperan la tradición

de la gran poesía andaluza, nosotros encontramos

a grandes escritores más allá de Federico

García Lorca, Antonio Machado, Luis de Góngora,

Luis Cernuda, Gustavo Adolfo Bécquer y

Miguel Hernández, que abrevan de ahí con los

consagrados, pero rompen con la herencia y

tienen sus propias propuestas de gran calidad

y abundancia sorprendente. En la antología

reunimos a autores que tienen de 90 años a

muy jóvenes, de 18 años”, indicó Bañuelos

5De izquierda a

derecha, Jorge Souza,

Raúl Bañuelos, Ramsés

Figueroa, José Bru y

Dante Medina. Foto:

Francisco Quirarte

Estrenan Centro

de Investigaciones

Filológicas

Raúl Bañuelos, José Bru y Dante Medina, poetas

que laboran en el Centro Universitario de

Ciencias Sociales y Humanidades, anunciaron

la reciente creación del Centro de Estudios Filológicos

en la Universidad de Guadalajara.

El Centro comenzó a operar este 23 de octubre,

dentro del Departamento de Lenguas

Modernas, después de que se publicó el dictamen

final del Consejo General Universitario.

Los responsables comentaron que el

Centro de Investigaciones Filológicas ha venido

operando extraoficialmente desde hace

cuatro años, pero en esta ocasión se le dará

valor oficial.

Explicaron que la filología tiene muchos

campos de acción: desde el estudio de los

avances de la lingüística, hasta la investigación

de lenguas y literaturas actuales.

“La tendencia en países europeos es

que la literatura es una parte de la filología,

como la traducción, diccionarios del uso de

la lengua, las demás herramientas o disciplinas

que usan la filología, y al inaugurar

este centro estamos abriendo el espectro de

investigación”, afirmaron.

“Con el Centro seguiremos impulsando

las líneas de investigaciones en curso, en literaturas

regionales, literaturas atípicas en

el uso de la lengua, seminarios de traducción,

de investigación”, aseguraron.

LOS INICIOS

La presentación de ambos libros será el 25

de noviembre en el Salón Alfredo R. Placencia,

en punto de las 13:00 horas.

La antología de cuento y poesía viva de Andalucía

es la cuarta publicación que realiza la UdeG

como parte del proyecto de homenaje a la literatura

del Invitado de honor de la FIL, ya que en años

anteriores se publicó una recopilación de las letras

cubanas, catalanas y peruanas, explicó Medina. [

September 06

próximo número

Ágora sacará su próximo número en  otoño,
 podéis enviar vuestras colaboraciones
hasta el 20 de septiembre.
July 02

Números a la venta

En la libreria sevillana Casa del libro están a la venta los dos úlitmos números de la revista Ágora:
el número 14 junto con el poemario
Ciudad imposible 
y el número 15 en el que se homenajea a
Juan Ramón Jiménez.
May 30

Poesía Última. Cádiz puerto de versos

Poesía última, 

Cádiz puerto de versos

 

Cada primavera, como si de otro milagro de la naturaleza se tratara, se reúnen en El Puerto de Santa María  jóvenes poetas con  reconocidos estudiosos, que desgranan sus versos y se adentran en la obra de una de las principales figuras de la lírica española del siglo XX: Rafael Alberti. El público que acude a estas jornadas lo forma una inmensa minoría de poetas, amantes de la poesía, admiradores del autor de Marinero en tierra, estudiantes e investigadores que llenan el salón de la Fundación R. Alberti demostrando que se lee,  se escribe, se recita y se escucha más poesía de la que quizás conviene reconocer y es que sigue siendo un arma cargada de futuro, tan versátil que canta la belleza y denuncia la fealdad de nuestro mundo con la misma pasión, que viste y desnuda almas con el descaro de saber que es el bálsamo indiscutible.

Al aproximarnos a este enclave privilegiado, comprendemos porque el poeta cantó tantas veces la suerte de haber nacido en él, el dolor del desarraigo y la alegría inmensa de la vuelta. La tierra, el mar y el cielo del oeste andaluz, que compartió con Juan Ramón Jiménez al que se homenajea en este año y del que también hablaremos en estas páginas, se filtraron en su obra como se filtran en el corazón del que visita este lugar. Durante tres días El Puerto de Santa María se convierte en un oasis en medio del desierto, hacen falta oasis como éste y también iniciativas como la que lleva a cabo la Fundación y cuantos dedican sus esfuerzos a que salga adelante: María Asunción Mateo, su presidenta, Basilio Rodríguez Cañada y José Ramón Trujillo, coordinadores de las jornadas, Enrique Pérez Castallo, coordinador de actividades, y todos cuantos trabajan para que el legado del poeta gaditano no se pierda  y para que durante tres días Cádiz sea un puerto de versos.

En esta ocasión la conferencia inaugural estuvo a cargo  de Jaime Siles, Catedrático de la Universidad de Valencia y editor de las Obras Completas de Rafael Alberti, que iluminó a los asistentes con su profundo conocimiento de la poesía Albertiana, desarrollando como  tema central el compromiso cívico. Cada año los coordinadores proponen como tema central de las jornadas el estudio de alguno de sus libros, este año el elegido fue Sobre los ángeles uno de sus poemarios más líricos e intensos que han sido abordados en dos mesas redondas por Fanny Rubio y Andrés Soria Olmedo, dos incansables investigadores con una bibliografía amplísima consagrada al estudio filológico. Así mismo se tratan transversalmente otros aspectos, en este caso Roberto Alifano dio una conferencia sobre  las vanguardias dentro y fuera de España, demostrando que para ser maestro hay aprender de ellos y Jacobo Cortines, Catedrático de la Hispalense, disertó sobre Juan Ramón Jiménez y la Generación del 27. La conferencia de clausura  estuvo a cargo de Rogelio Blanco, Director General del Libro que nos descubrió la riqueza de los archivos de Rafael Alberti en Rusia.

En estas mesas redondas participaron jóvenes poetas con comunicaciones sobre los temas propuestos aportando datos y conclusiones desde su perspectiva y desde su propio ámbito de estudio. Estos jóvenes poetas provenientes de distintos puntos de la geografía  española conformaron un ramillete de voces con acentos propios: Berta Dávila, Cecilia Quílez, José Luis Escudero, Xavier Frías, Santiago Tena, Alberto Pellegata y Alejandra Aventín Fontana; todos y cada uno de ellos derramaron generosamente sus versos, al igual que los más de cuarenta participantes en la velada poética. La poesía necesita también  soportes materiales así lo explicaron  Montserrat Doucet, integrante del Grupo Aranjuez que posee una publicación digital, Gonzalo Escarpa, director de la revista Nayagua y Rocío Hernández Triano, directora de la revista Ágora; en papel o en internet, todos ellos están movidos por un espíritu romántico que les impulsa a compartir sus versos y a crear un espacio en el que puedan darse cita aquellos que escriben, aquellos que en definitiva tienen algo que decir y algo que aportar a una sociedad donde la poesía es un artículo de primera necesidad.

 

May 06

Programación Ciclo

 
PROGRAMA DEL CICLO.
VIERNES 12
PRESENTACIÓN DEL CICLO EN HOMENAJE A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
INTERVIENEN: LORENA SALAS RUANO
                        RAFAEL FERNÁNDEZ REDONDO
                        M.ª JESÚS SOLER ARTEAGA
VIERNES 19.
INTERVIENEN:  MORAIMA
                         ANA M.ª SALDAÑA
                         ANA ISABEL CARIDE
                         SIRACUSA BRAVO GUERRERO
 
VIERNES 26.
INTERVIENEN:   ROCÍO HERNÁNDEZ TRIANO
                          JESÚS GRAVÁN
                          JAIME GALBARRO
                          VIRGINIA SALAS RUANO
 
A las 20 h. en el Aula de Grados de la Facultad de Filología de Sevilla.
April 18

Juan Ramón Jiménez

Los viernes 12, 19 y 26 de mayo en el Aula de Grados de la Facultad de Filología realizaremos un homenaje a Juan Ramón Jiménez. Próximamente publicaremos el programa. 
April 14

Lectura Itimad

El lunes 17 de abril en el centro cívico Tejar del mellizo (Los Remedios) a las 20 h. la tertulia Itimad organiza una lectura poética en la que participaran tres autoras sevillanas:
Siracusa Bravo, Rocío Hernández y
M.ª Jesús Soler.
February 19

Aniversario

El dia 17 de febrero se cumplieron 170  años del nacimiento de Gustavo Adolfo Bécquer, autor de las Rimas,  ésta por ejemplo:
 
 
 
Una mujer me ha envenenado el alma,
otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme,
yo de ninguna de las dos me quejo.
 
 
Como el  mundo es redondo, el mundo rueda.
Si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez, ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?
 
January 31

Trata de Presentación Desde ellos

 

Cita

Presentación Desde ellos
El próximo día 10 de febrero a las 19:30  las integrantes de Ágora presentarán en la Casa del Libro de Sevilla el libro de relatos Desde ellos publicado por la Universidad de Sevilla y coordinado por el profesor J. C. Carmona.
 

Trata de Editorial numero14

 

Cita

Editorial numero14
Editorial Hace algo más de un año alguien me dijo: “Si puede pensarse puede hacerse”; a quienes formamos Ágora nos gusta pensar que esa frase puede ser cierta, al menos en lo que dependa de nosotras. Hace algo más de un año salió el último número de Ágora, era una entrega muy especial, cada una de las catorce que se han publicado hasta el momento lo ha sido y cada una por un motivo muy distinto. En aquella ocasión hacía como ahora un año que no se publicaba, un año muy largo, que pareció tener más de 12 meses. De ese número se hicieron dos lecturas, una en La Carbonería y otra en la librería Casa del libro. A partir de entonces comenzamos a recibir colaboraciones para el siguiente, éste que tenemos ahora entre las manos, pero antes había que hacer dos cosas: en primer lugar resolver la espinosa cuestión de la financiación, de la que nuevamente se ha hecho cargo la Facultad de Filología; y en segundo lugar la publicación de la antología No quedará la noche, que desde hacía tanto tiempo veníamos planeando. Éste ha sido sin duda un año lleno de fechas importantes para nosotras como revista; un año éste 2005, del que ahora comenzamos el último cuarto, lleno de efemérides literarias como el centenario del nacimiento de Manuel Altolaguirre o el cuarto centenario de la publicación de la primera parte de El Quijote. La publicación de esta entrega supone como siempre un punto y seguido, la excusa perfecta para comenzar a pensar en el próximo antes de acabar de leer las páginas finales, y es que mantener vivo un proyecto literario y en concreto una revista literaria es una ejercicio de constancia y de esperanza, porque como decía María Zambrano: “La esperanza es la sustancia de nuestras vidas”.

G. A. Bécquer

Paseando por Sevilla

 

Cuántas veces hemos recorrido las calles de nuestra ciudad y nos hemos detenido a pensar  a quién pertenecía  el nombre de ese rótulo  o hemos descubierto un azulejo en el que se recuerda el nacimiento de un sevillano ilustre o la mención de ese rincón en una obra.

Sevilla ha sido cuna de escritores notables y lugar de paso para otros que no han podido escapar a su influjo  y han trenzado su  nombre, sus calles y su olor en las páginas que redactaban.

 

 

Gustavo Adolfo Bécquer

 

                                           Dedicado a los alumnos del I.E.S. El Fontanal de Lebrija

 

El 18 de noviembre de 1881 el Ayuntamiento de Sevilla dio el nombre de Gustavo Adolfo Bécquer a varias calles nuevas de la Macarena, concretamente a las comprendidas entre la Resolana y General Bohórquez.

La figura de uno de los autores más celebres que han nacido en esta ciudad es de sobra conocida, al igual que su obra materia obligatoria de todos los programas escolares y materia casi ineludible para cualquier adolescente que recurra a sus rimas como si de un vademécum se tratase. Por estas razones en lugar de realizar una semblanza propongo a los que nos reunimos en estas páginas  realizar un paseo literario por Sevilla recalando en los rincones más hermosos y también en los más significativos.

Extrañará, sin duda a los asiduos a estas páginas  la dedicatoria de este artículo a los alumnos del instituto de enseñanza secundaria El Fontanal  de Lebrija. Sin embargo, mientras nos encaminamos hacia la glorieta del Parque de M.ª Luisa, debo decir que saber que ellos estaban planeando una excursión por estas mismas calles y por estos mismos rincones me trajo a la memoria la visita realizada en el mes de octubre de 1944 por unos alumnos de un instituto de Almería gracias al esfuerzo, dedicación y entusiasmo que derrochaba Celia Viñas una joven maestra de ideas avanzadas.

Hace sesenta años tres jóvenes almerienses se retrataron en  la pequeña glorieta del parque ante la figura de Bécquer flanqueada por dos ángeles, el primero armado con un arco y una flecha simboliza al amor que hiere, el segundo desvanecido a los pies del poeta simboliza al amor que muere y  junto a ellos tres damas, sentadas como las alumnas de Celia Viñas, como tantas alumnas de instituto que las han emulado  sin pensar que cada una representa una fase del amor: el  que se espera,  el que llega y el que pasa, todos ellos arropados por un sauce  por el que se filtra la luz débilmente.  Buen sitio para estar a solas, lejos del bullicio estudiantil y de la consabida  rima XI (“Yo soy ardiente...”), que siempre se lee  en esos paseos,   buen sitio como digo para estar a solas con uno mismo y  recordar la rima XXIX, porque un poma cabe en un verso.

Desde allí   hasta el palacio de San Telmo no hay más de cinco minutos, la sede de la Junta de Andalucía era en el siglo XIX la escuela de navegantes donde estudió durante un año y medio Gustavo Adolfo. La siguiente escala la haremos en la Catedral, allí nos dirigiremos al cuadro de las Santas Justa y Rufina, pues perteneció esta capilla a su familia.

Camino del barrio de San Lorenzo nos detendremos en la  escuela de Bellas Artes situada en la calle Laraña para visitar la cripta de sevillanos ilustres (solo si es jueves), bajo la iglesia de la Anunciación, donde descansan sus restos y los de su hermano Valeriano desde  que los hermanos Álvarez Quintero costearon con los beneficios de la obra “La rima eterna” su traslado  desde Madrid. Una vez en el barrio de San Lorenzo debemos visitar la parroquia de este mismo nombre en ella se bautizó Gustavo Adolfo y unos metros más allá  en la calle Jesús del Gran Poder veremos una placa en la que se recuerda que en ese  inmueble nació nuestro  poeta, aunque ahora rehabilitado y convertido en bloque de pisos, por  tanto no busquemos vestigios de lo que era en 1836. Un poco más adelante vemos la clínica del doctor Cariñanos, que fue sede del colegio San Francisco de Paula, en el que cursó sus primeros estudios antes de entrar en la Escuela de Navegantes.

Nos dirigiremos ahora a la margen sevillana del río  donde nuestro adolescente  paseaba leyendo a Rioja y a Herrera, mirando las aguas en apariencia serenas y tal vez soñando la gloria literaria que solo consiguió después de su muerte, Madrid desengañó pronto al autor de las rimas, no encontró el esplendor literario que imaginaba y tuvo que conformarse con desempeñar distintos trabajos: periodista, censor de novelas, etc., que no colmaron ni su bolsillo ni sus aspiraciones. En esta misma margen se colocó la primera piedra de un monumento que no llegó a erigirse.

Dejemos la melancólica visión  de los puentes, de Triana, que se antoja otra ciudad separada por una distancia o un tiempo inabarcables y del Guadalquivir, de las aguas que simbolizan la fugacidad y la fragilidad de una vida, de cualquier vida, y adentrémonos en las calles de la Macarena  para llegar hasta la calle General Bohórquez donde empieza la calle que lleva el nombre de Bécquer. Quedémonos aquí en estas calles nuevas  y bordeemos la muralla desde dentro. Aunque extramuros es posible encontrar otros rincones, desde la avenida de don Fadrique  podemos llegar hasta la barriada de Las golondrinas,  cercana al cementerio de San Fernando, donde encontraremos otro busto  del poeta y es posible rastrear las huellas de la Venta de los Gatos, a la que dedicó una leyenda, pero eso es ya otra historia y otro paseo.

 

LXXIV

 

Las ropas desceñidas,

desnudas las espadas,

en el dintel de oro de la puerta

dos ángeles velaban.

Me aproximé  a los hierros

que defienden la entrada 

y de la doble reja en el fondo 

la vi confusa y blanca.

La vi como la imagen

que en leve ensueño pasa,

como rayo de luz tenue y difuso

que entre tinieblas nada.

Me sentí de un ardiente

deseo llena el alma:

como atrae un abismo, aquel misterio

hacia sí me arrastraba.

Más ¡ay! que de los ángeles

parecían decirme las miradas:

-El umbral de esta puerta

sólo Dios lo traspasa! 

 

 

 

XXXV

 

¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día

me admiró  tu cariño mucho más;

porque lo que hay en mí que vale algo,

eso... ¡ni lo pudiste sospechar!

 

Mercedes Velilla

Paseando por Sevilla

 

Cuántas veces hemos recorrido las calles de nuestra ciudad y nos hemos detenido a pensar  a quién pertenecía  el nombre de ese rótulo  o hemos descubierto un azulejo en el que se recuerda el nacimiento de un sevillano ilustre o la mención de ese rincón en una obra.

Sevilla ha sido cuna de escritores notables y lugar de paso para otros que no han podido escapar a su influjo  y han trenzado su  nombre, sus calles y su olor en las páginas que redactaban.

 

 

Mercedes de Velilla y Rodríguez

 

 

La calle Velázquez y la Plaza de la Magdalena están conectadas por una estrecha vía dedicada a José de Velilla autor dramático, que cosechó fama y éxitos a finales del siglo XIX; la suya era una familia volcada en la literatura en la que todos, padre, madre y hermanas, sintieron  un profundo amor por las letras y buena prueba de ello es  que en su casa de la calle Manteros, ahora Jovellanos, se reunían algunos de los escritores más reconocidos de Sevilla y los que  visitaban la ciudad; entre los  asiduos, que llamaban a esta casa coloquialmente “Parnaso”, se encontraban: Luis Montoto, Rafael Álvarez Sánchez-Surga, Felipe Pérez y Gónzalez, Mario Méndez, Carlos Peñaranda, Luis Escudero y Perosso y su hermano Franciso, Rodríguez Marín y  Juan Antonio Cavestany; amigos de la familia que se reunían para conversar de literatura, para leer  y oír versos ajenos, entre los que brillaban con luz propia los de Mercedes de Velilla y Rodríguez.

En el prólogo a la edición, que el Ayuntamiento hizo póstumamente, de sus últimos poemas cuenta Luis Montoto la admiración que causaba Mercedes entre los contertulios y la fama de la que gozaba en estos círculos, tanto es así que el  erudito Adelardo López de Ayala visitó la ciudad y, después de oír tantas alabanzas  de una mujer  tan joven y que poseía los escasos conocimientos que se daban en la época a las niñas en las escuelas, acudió a casa de los Velilla con la sospecha de  que los  versos que recitaba no eran suyos sino que pertenecían probablemente a su padre o al autor de Witiza o de La luz del Rayo y sometió a Mercedes a una prueba pública: propuso un tema y  le dio quince minutos  para hacer un soneto. Transcurrido este lapso y después de escuchar los catorce versos no pudo más que afirmar que se trataba de un prodigio.

En 1873 se publica Ráfagas el primer poemario de esta autora que había nacido en 1852 el prologuista de la obra se refería a la desigualdad con la que era tratada la mujer en los distintos ámbitos del saber y expresaba su deseo de que los nombres  de José y Mercedes se inscribieran entre los más importantes de las letras sevillanas. Su buen augurio no se cumplió  y la poesía de Mercedes como la de tantas otras autoras cayó en el olvido, pese a su importancia. En 1872 había ganado  el premio de honor en la Exposición Bético-extremeña y en 1976 se hizo con el primer premio en el concurso organizado por la Real Academia de Buenas Letras. Ese mismo año había cosechado un gran éxito de público con  la obra teatral El vencedor de sí mismo, que escribió no por la influencia de su hermano sino por la de un amigo de éste el actor Pedro Delgado que representaba las obras de su amigo y era asiduo en las tertulias  de la calle Manteros. 

La poesía de nuestra autora se alejaba ya desde sus primeros versos de las directrices de la escuela sevillana y se acercaba a los nuevos gustos, al  romanticismo depurado de otros sevillanos como G. A.  Bécquer, al que dedicó un poema con motivo de la colocación de su estatua,  o B.  De los Ríos. Sus poemas están atravesados por una serena melancolía y un dolor  perenne que sólo se abandona en algunos poemas dedicados a la ciudad. Luis Montoto hacía referencia en su prólogo  a este dolor: “La musa del dolor, huésped asiduo de su casa y de su vida, inspiró el mayor  número de sus composiciones  poéticas. Busquemos, por tanto, en sus versos los latidos de un corazón apenado, las ansias de un alma cautiva y las señales de muchas lágrimas” (Velilla, 1878: 7).

La partida y la muerte de su gran amiga la poeta Concepción Estevarena en 1876 fue un hecho muy doloroso para ella,  la muerte de su padre en 1877 fue la  primera de una larga serie de pérdidas familiares: la muerte de su madre, la enfermedad de su hermana y la muerte del hermano en  1904. Tampoco en cuestiones de amor fue afortunada Santiago Montoto no se refiere a esta parcela de su vida, pero sus poemas amorosos no son un juego poético ni un divertimento en torno a un tema tradicional, aunque  sí nos informa de  que atravesó sola todas estas desgracias y las dificultades que conllevaron  y que al final de sus días la ciudad le ofreció para aliviar su situación económica la tarea de estudiar las obras de las escritoras sevillanas.

Después de su muerte en Camas en  1918, la corporación municipal encargó al cronista oficial de la ciudad el prólogo y la edición de Poesías, obra en la que se reunían sus últimas composiciones y le otorgó su nombre a una pequeña calle que hasta entonces se llamaba Calceta y que une la calle Imagen y la Plaza del Buen Suceso.

Los poemas que siguen pretenden dar una idea al lector de la exquisita sencillez, del buen gusto, la perfección formal y los profundos sentimientos que desbordan su obra.   

 

Nació una flor  al pie de unas ruinas

donde no la vio nadie:

el sol no más, desde su eterna altura,

supo que aquella flor vivió una tarde.

 

Así fue mi destino vegetando

en la aridez de amargas soledades,

oculta en su dolor, vive mi alma.

¡Dios sólo de ella sabe!

 

ANTE UNAS CARTAS (DE SONETOS ÍNTIMOS)

 

No ajadas por el tiempo, como el día

en que amor o doblez os escribieron,

os mostráis a mis ojos, que tuvieron

en vosotras su luz y su alegría.

 

Olvido injusto y esquivez impía

mi pobre corazón rasgar pudieron;

pero yo no os rasgué, que os defendieron

mi fiel cariño y la constancia mía.

 

Aún guardáis, como restos de ventura,

¡hojas en que mi amor logró su palma!

promesas y palabras de dulzura.

 

Y diréis siempre a mi dolor sin calma

que en un frágil papel subsiste y dura

lo que tan pronto se borró de un alma.

Doña Guiomar

Paseando por Sevilla

 

      Cuántas veces hemos recorrido las calles de nuestra ciudad y nos hemos detenido a pensar  a quién pertenecía  el nombre de ese rótulo  o hemos descubierto un azulejo en el que se recuerda el nacimiento de un sevillano ilustre o la mención de ese rincón en una obra.

Sevilla ha sido cuna de escritores notables y lugar de paso para otros que no han podido escapar a su influjo  y han trenzado su  nombre, sus calles y su olor en las páginas que redactaban.

 

 

Doña Guiomar

 

      La calle Zaragoza y la Plaza de Molviedro, llamada así en honor de don Manuel Prudencio de  Molviedro, donde esta situada la capilla de Ntro. Padre Jesús Despojado, están unidas entre sí por una corta y estrecha callejuela llamada Doña Guiomar. Sin duda se trata de un nombre con claras resonancias literarias,  en seguida acuden a la memoria los versos de don Antonio Machado recogidos en Canciones  a Guiomar y en Otras canciones a Guiomar, versos  de alto contenido sensual, inspirados tal vez como parece indicar Concha Espina por la misma destinataria de las cartas recopiladas por la novelista y que fueron enviadas por Machado a la poeta Pilar Valderrama. No es ésta la única  figura que nos evocan estos azulejos, hay numerosos antecedentes literarios entre ellos  cabe destacar el que  la esposa de Jorge Manrique también llevara ese nombre. Sin embargo, lejos del terreno literario, aunque no exentas de un alto grado de lirismo,  estas letras a la altura del primer piso son  una prueba visible del homenaje de la ciudad a una sevillana cuya obra ha resistido  al paso del tiempo.

      Doña Guiomar Manuel  vivió entre los siglos XIV  y XV, era hija de un rico comerciante italiano Manuel Saunines y  de su mujer Juana González y heredó una gran fortuna que dedicó a su ciudad. Hay constancia en los archivos municipales de que en 1418 empleó buena parte de su herencia en reconstruir la capilla de la cárcel  situada en la calle Sierpes muy cerca de la plaza de San Francisco,  así como el resto de las dependencias de la prisión y además se ocupó de que se instalaran cañerías y fuentes para que hubiera agua corriente, con lo que las condiciones higiénicas de los presos mejoraron notablemente. A esta obra  se suman las continuas donaciones  y ayudas a los pobres de la ciudad.  Sin embargo doña Guiomar es recordada, no sólo por su espíritu caritativo y por su conciencia social, sino también por haber destinado una parte considerable de su herencia a pavimentar numerosas calles de Sevilla, la forma elegida  fue la colocación de los ladrillos de canto, como lo hacían los árabes. Este tipo de pavimentación  todavía puede verse hoy en  el Patio de los naranjos y hay calles que recuerdan con  su nombre el haberse beneficiado de la generosidad de esta mujer, es el caso de la calle Enladrillada, situada entre la Plaza de San Román  y la calle Trinidad.

      Doña Guiomar falleció en 1426 después de legar hasta la última de sus propiedades al Ayuntamiento  que  agradecido la ha recordado siempre con una calle, don Santiago Montoto documentaba en su libro la existencia de tres calles con la misma denominación. Asi llevó el nombre de esta ilustre dama descendiente de San Fernando la actual calle Bolsa hasta 1849,  desde 1879 se otorgó a otra vía  pero el ensanche de la calle Genova la hizo desaparecer y finalmente en 1911 la Comisión de Quintas y Estadística resolvió perpetuarlo en la actual calle que antes se conocía como Palenque.   

       A estas calles y a doña Guiomar me he permitido dedicarle estos versos:          

                    

 

Doña Guiomar

 

Estos ladrillos de doña Guiomar,

que han resistido siglos,

soportan que arrastre mis pies

sobre ellos, un día tras otro,

que vuelva reiteradamente

por rutina, por fruición o nostalgia.

Nostalgia de noches abruptas

que pudieron palpar, saborear 

y sentir la tibieza de la escarcha;

demasiadas nostalgias sin remedio

que salen a pasear,

como presos en días de permiso,

por los patios enladrillados

y las calles abovedadas,  

donde la fuente y la guitarra

suspiran a compás, 

porque sus almas están  hechas de agua.

Estos ladrillos de doña Guiomar

no se desgastan a mi paso

que hoy  no es firme ni seguro

y trastablillea entre las juntas:

estos ladrillos son testigos

de dos carencias paralelas

que sangran sin consuelo,

mientras el sol de mediodía

evapora una lágrima fuera de lugar.

 

 

Blanca de los Ríos

Paseando por Sevilla

 

Cuántas veces hemos recorrido las calles de nuestra ciudad y nos hemos detenido a pensar  a quién pertenecía  el nombre de ese rótulo  o hemos descubierto un azulejo en el que se recuerda el nacimiento de un sevillano ilustre o la mención de ese rincón en una obra.

Sevilla ha sido cuna de escritores notables y lugar de paso para otros que no han podido escapar a su influjo  y han trenzado su  nombre, sus calles y su olor en las páginas que redactaban.

 

 

Blanca de los Ríos Nostench

 

 

En 1916 el Ayuntamiento de esta ciudad cambió el nombre a la calle Agujas, situada entre la calle Francos y la plaza del Salvador, por el de doña Blanca de los Ríos. Con ello pretendía rendir tributo a esta insigne escritora nacida en 1862 y fallecida en Madrid en 1956, que sigue siendo una desconocida  pese a la intensa  labor que desempeñó como escritora y crítica. Su nacimiento en el seno de una familia culta le reportó una amplia formación, como señala Consuelo Flecha en la biografía que realizó de esta autora: “Rodeada de un ambiente familiar de escritores, políticos, artistas y médicos, su educación se benefició de la riqueza de estímulos y de posibilidades que ese contexto cultural le iba proporcionando. Su padre, arquitecto, su abuelo materno, médico, sus tíos, escritores y políticos, fueron una referencia a la que ella se supo acoger inteligentemente, aunque supiera que, por su condición de mujer, no todos los caminos le eran igualmente fáciles.”

Escritora precoz, ocultó su verdadero nombre en las primeras obras que dio a la prensa, que se publicaron con el nombre de Carolina del Boss, aunque rápidamente abandonó este